¿Será realmente difícil cambiar?

¿Será realmente difícil cambiar lo que deseas?

Durante muchos años el ser humano ha buscado la forma de sustituir el miedo por confianza, desesperación por tranquilidad, superar los eventos dolorosos del pasado, orientar su energía hacia el logro de objetivos personales, una vida abundante, y relaciones perdurables.

Por esta razón, se han creado muchas corrientes de pensamiento y varias herramientas de mejora; algunas funcionaron bien, otras dieron resultados inconsistentes, y algunas otras no funcionaron en lo absoluto.

El psicólogo William James mencionaba que la mayor revolución de ésta época, consiste en el descubrimiento de que tú como ser humano, puedes modificar los aspectos externos de tu vida mediante un cambio en tus actitudes mentales internas.

Diseño sin título (31)

Hoy es una realidad, pues gracias a los estudios que se realizaron la mente humana durante décadas, se desarrollaron decenas de técnicas con las que puedes ser capaz de transformar lo que consideras como malo a bueno; conectarte genuinamente con las personas; y dejar de auto-sabotearte, con resultados sólidos y consistentes.

Sé muy bien que ésto desafía los límites convencionales de lo que dice la mayoría, sin embargo, te invito a que examines conmigo los cambios más relevantes en este siglo:

La invención del auto y el avión tienen un poco más de un siglo…

La idea de que envíes notas de voz, mensajes de texto, o la música que prefieres por medio de aplicaciones de mensajería instantánea, antes era una utopía…

Realizar una videoconferencia hace unos años parecía una historia de ciencia ficción, y hoy en día es una realidad…

La medicina moderna, con las cirugías y los fármacos tienen menos de 80 años. La televisión tiene menos de 50 años de existencia…

Una laptop como la que usas en casa o en el trabajo cuenta con menos de 30 años de existencia…

El Smartphone en el que tal vez estas viendo este video, probablemente tenga menos de dos años que salió al mercado y próximamente querrás conseguir el más nuevo para tener acceso a más beneficios, y quizá en este momento notas que puedes hacer lo mismo, en relación a qué tanto mejoras tu calidad de vida y tus relaciones personales, por lo que me gustaría preguntarte:

¿Conoces a alguien que no haya deseado mejorar su vida?

Puedes responder la pregunta con toda franqueza, aunque tú y yo sabemos la respuesta. Todos hemos ansiado mejorar.

Es más, quizá conscientemente hayas tomado la decisión de cambiar, tal vez has hecho planes, has imaginado como sería tu vida y te has emocionado, o a lo mejor, has soñado con la relación perfecta, el aumento mensual de tus ingresos, y lo has platicado con tanta ilusión a tus seres queridos que también has podido ver como se emocionan y te decidiste a cambiar.

Tal vez compraste algunos libros, o te apuntaste al gimnasio, o empezaste a practicar nuevos hobbies, y unas cuantas semanas después los libros estaban a medio leer, dejaste de asisitir al gym, y retomaste el ritmo de vida que tienes actualmente, ¿verdad?.

Es decir, has seguido en tus mismos hábitos de siempre.

Una vez que volviste a tu realidad y en algún lugar escuchaste o leíste que el cambio es lo único constante en la vida y está presente en todas partes.

Te puede gustar la frase y postearla en tus redes sociales, fingir que tienes la certeza absoluta de que así es, menos cuando se trata de ti.

Y en un momento de reflexión te preguntas: ¿Serás tu el problema? ¿Será realmente difícil cambiar lo que deseas?

La respuesta es no. Cualquier persona puede lograrlo pues el cambio no se da cuando descubres que es lo que hiciste mal, quién fue el responsable, ni siquiera se da cuando tratas de entender tus problemas; lo consigues cuando modificas las características de tus pensamientos, y los significados que le pones automáticamente a cada uno de los sucesos desagradables de tu vida.

Para responder la pregunta quiero mencionarte uno de los mejores ejemplos que ha dado Steve Andreas, uno de los innovadores más reconocidos en la re-programación mental:

La mente funciona de la misma forma que lo hace la electricidad, y que alimenta a todos los dispositivos electrónicos que encuentras en tu casa o tu trabajo.

Sé que sabes que la electricidad es básica para todo ellos, del mismo modo que el cerebro lo es para cualquier logro humano.

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